Antología de Miguel Cabral de Noroña de Manuel Hernández González [ed.]

Colección Desde América

Sinopsis:

La variada producción del clérigo Miguel Cabral de Noroña comprende desde versos satíricos y burlescos y otros de temática amorosa y sociopolítica, en los que se critica a la aristocracia o a la trata esclavista, a sermones como el de San Cristóbal, crítico contra las conquistas de Canarias y América. Pero destaca sin duda por su labor periodística en el Duende Político gaditano o el Observador español de Londres, el primero exponente de sus ideas avanzadas en temas novedosos para los liberales, tales como la emancipación americana o la cuestión de la mujer, y el segundo frustrado intento de dar a la luz una prensa liberal al servicio del absolutismo fernandino y contra la independencia de América. Polemista contumaz, destacó también por sus folletos sobre la masoner ía, que estudia en profundidad o en sus contradictorios textos sobre la independencia de América. Su obra es sin duda un certero exponente de un hijo de su siglo entre la Ilustración y el liberalismo, entre las guerras de independencia de España e Hispanoamérica.

Sobre el autor:

Nacido en Funchal (Madeira), formado en la Universidad de Coimbra, ingresa como regular en el convento franciscano de su ciudad natal. Huye de él y se establece en el del Puerto de la Cruz, donde abre una academia de ciencias. Se siente limitado en su libertad por la disciplina de su orden, y decide secularizarse gracias al apoyo de Catalina Prieto. Capellán de los regimientos de Nápoles y Ultonia, retorna con este último. Al recibir la autorización para ser secularizado, tramita su jubilación. Serán años de ofensiva liberal en los que destaca su sermón de 1805 contra las conquistas de Canarias y América y sus conflictos con la oligarquía insular, que promueve su expulsión por sus actividades y versos satíricos. Su manifiesto contra la Junta Suprema de Canarias motiva su encarcelamiento y conducción a Cádiz. Libre allí, dio a luz El Duende Político. Por sus ideas radicales, se ve obligado a refugiarse en Filadelfia, donde intenta dar a luz un periódico, publica folletos sobre la masonería y emancipación americana y trabaja para la legación española. En 1819 Fernando VII le encarga la publicación del Observador español en Londres, que publica hasta la restauración en 1820 del régimen constitucional. Con él regresa a Madrid, donde trabaja en la secretaria de Estado y fallece al poco tiempo.