La sorriba de la miseria de Emilio Acosta Acosta

emilio acosta

Colección: Cajón de sastre

Sinopsis:

Este pequeño libro, se quedó pequeñísimo para las muchas cosas que habría que que contar de una época y de una generación que les tocó la desgracia de nacer al son de tambores y estruendo de  cañones, hambre, penurias, enfermedades, abusos, de luz apagada
(no pagada), de cultura, allá en el horizonte, que se alejaba cuando nos acercábamos a ella. La explotación iba paralela junto a la  ignorancia. El reloj del tiempo se había parado acompañado de
una oscura y negra nube. El hambre se ocultaba como una afrenta. Cuando en la sorribas íbamos a comer sentados a la intemperie, nos escondíamos para que no viesen la penuria de nuestro menú :
gofio amasado con agua y sal, un pedacito de queso, que mas servia para olerlo, y alguna fruta de la estación, ayer, hoy y mañana, por los siglos de los siglos. Los había que, después de comer imaginaria carne que no había comido hacia muchos años, salían limpiándose los dientes con un palillo que habían cogido en el mostrador del bar de la esquina. ¡Hasta con el hambre se ironizaba!, pero era el estómago quien decía que mentíamos.

Biografía:
Nací el 12 de julio de 1936, en Tazacorte, un pequeño pueblecito de la isla de La Palma. Hijo de jornalero, pronto heredé la profesión de mi padre. La escolaridad fue muy escasa. A los 9 años ya era un hombre, al menos para trabajar. Fuí emigrante, durante 20 años, a la hermana América, después de un gran bagaje de «sorribas» (trabajos de aquellos tiempos). Fui a Brasil. Allí trabajé en construcción a 40 grados, en las favelas de Río de Janeiro, en TV Río Canal 13 como camarero. Años después fuí a Bolivia y Perú. En Perú estuve 18 años. Allí, en plan de mofa, decían que los  españoles eran o toreros o curas. Menos estas dos últimas profesiones, trabajé de picador de tiques de guagua, abriendo
zanjas, de administrador de un bar, en una compañía de seguros, en una empresa de venta de coches, en unas librerías llamadas Studium de la Universidad Católica de Perú, en unas farmacias populares de administrador, en banca, en el banco de Lima del Crédit Lyonnais francés. Conocí a tres presidentes de gobierno. A João Goulart de Brasil, a Juan Velasco Alvarado de Perú y a Víctor Paz Estenssoro de Bolivia. ¡Pero Regresé a mi tierra!