Junio Bruto de José de Viera y Clavijo

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Colección Viera y Clavijo: obras completas

Sinopsis:

Ferviente admirador de Voltaire desde su etapa de la Tertulia de Nava, Viera y Clavijo, dieciséis años después de su regreso a Canarias, se decide a componer en 1800 una adaptación del Brutus del patriarca de Ferney, condenado in totum por la Inquisición en España. La tragedia narra un episodio de la historia de Roma, concretamente el enfrentamiento entre el rey Tarquinio, desterrado de Roma, y el Senado.Tito, el hijo del senador más prestigioso (Lucio Junio Bruto), está enamorado de Tulia, la hija del monarca, y se debate entre sus sentimientos y el deber de Estado. Acusado de traición, es condenado a muerte por su padre, que antepone la obediencia del Estado a sus lazos familiares.
El trasfondo de esta obra (inédita hasta ahora) es la defensa de los valores republicanos frente a la tiranía monárquica, factores que se exaltaron en el nuevo contexto sociopolítico revolucionario del país vecino. El propio polígrafo declararía al respecto a su amigo y contertulio Fernando de la Guerra, marqués de San Andrés: «Vivamos y hagamos por vivir hasta ver en lo que paran los franceses. ¡Qué revolución, más bien en la historia de las ideas de hombres que en la de los imperios! Pobres marqueses y canónigos, cómo les ha llegado su San Martín».

Sobre el autor:

Nació en el Realejo Alto (Tenerife) el 28 de diciembre de 1731. Educado en el convento de Santo Domingo de La Orotava, adquirió los conocimientos propios de la carrera sacerdotal, ordenándose presbítero en 1756. Al año siguiente, se traslada a La Laguna, como capellán de coro de la iglesia de Los Remedios. Posteriormente se integra en la tertulia ilustrada del marqués de Villanueva del Prado. En ese ambiente se acentúan sus ideas enciclopedistas, que le acompañarán a lo largo de toda su vida. A finales de 1770, marcha a Madrid para publicar su Historia de Canarias y entra al servicio del marqués de Santa Cruz, como ayo de su hijo, el marqués del Viso. En 1774 es admitido como académico de la Historia. Entre 1777 y 1778 viaja por Francia y Flandes y, entre 1780 y 1781, por Italia y Alemania. En 1782 se le designa arcediano de Fuerteventura en la catedral de Canarias. Regresa al Archipiélago en 1784 y empieza a redactar, a partir de finales de la década de los 90, su célebre Diccionario de Historia Natural de las Islas Canarias, entre otras obras de carácter científico y literario. Fallece en Las Palmas el 21 de febrero de 1813.